Premeditadamente hemos esperado 3 mesecitos para que Yon nos cuente su trascendental viaje caminando de Roma a Santiago. Del origen de occidente al lugar que vertebró Europa. La obra magna a la que aspiramos muchos peregrinos, tres meses en soledad, por lugares tan bellos como el de la foto de la izquierda, paladeando cada uno de las millones de pasos que se necesitan dar para recorrer los alrededor de 2.200 kilómetros que marca google maps (son unos salaos, según ellos se tardan 18 dias en llegar de un punto a otro, sin valorar paradas a comer, descansar o dormir. Otro dia hablaremos de lo útil y confusa que puede ser a la vez esta aplicación) como distancia entre esas dos ciudades.

Pilgrino: ¿Qué recuerdas de aquellos tres meses caminando desde Roma, Yon?

Yon Pavón: La calma, por un lado y la dureza mental y física que supuso llevar a cabo ese camino. No fui con la idea de sufrir por sufrir pero sí mentalizado de que iba a pasarlo mal.

P.: ¿Qué recomendaciones darías a otros peregrinos que se estén planteando caminar desde Roma a Santiago?

Y.P.: No soy muy dado a dar consejos pero sí que en este caso les plantearía que en el tramo entre Cinque Terre hasta conectar con el Camino de Arlés hay que ser consciente de que no es un camino de rosas. No hay albergues, los precios son caros e incluso la señalización puede ser deficiente. Es la conocida como Vía Tolosana por la que no transitan apenas peregrinos, así que la infraestructura no es que sea mínima, es que no existe. Así que o tiramos de hotel, pensión, etc u opciones alternativas como la que pueda ofrecer algún alma caritativa que te aloje o incluso tirar de saco de dormir y esterilla si no hay más remedio. Se trata de adaptarte a lo que hay (comida, cama, etc). Si tu cena es queso en tubo como el de la pasta dentífrica, pues es lo que hay. En este tramo y en todo el camino de Roma a Santiago.

Salir de Roma para llegar a Santiago requiere de mucha determinación. Tener presente en todo momento que vas a Santiago. Cada vez que te pones a caminar, cada día, tras cada parada, meterte en la cabeza que vas a Santiago aunque estés a 2.000 kilómetros.

P.: ¿Qué peregrinos te marcaron a raiz de la convivencia que pudieras tener?

Y.P.: La verdad es que pocos porque mi viaje fue en gran medida introspectivo y no tuve contacto con muchos peregrinos. Sí recuerdo a un chaval vitoriano, muy buena persona que supuso un gran apoyo los dos días que coincidimos. Él iba a Fátima. Una buena aventura la suya también.

P.: ¿Y hospitaleros?

Y.P.: En Grañón (como no), una chica catalana con la que estuve muy a gusto. Pero en general tengo un gran recuerdo de todos los hospitaleros que me recibieron. Por supuesto, la familia navarra que me alojó en su casa en Lucca, la tengo en grandísima consideración pero les estoy agradecido a todos los hospitaleros que me acogieron.

P.: ¿Cómo recuerdas la entrada en España a través de los Pirineos? Cerquita de tu casa, por otro lado.

Y.P.: Sientes que ya estás aquí. Que algo raro tiene que pasar para que no puedas llegar a Santiago. De hecho tardé 23 días solo porque iba a piñón, con la determinación de caminar y caminar. Me acuerdo de que lo primero que hice al entrar en Navarra fue comerme un bocadillo de chorizo de Pamplona que me supo a gloria bendita. Hasta entonces, tiré mucho de lata de sardinas. Te da otra comodidad el estar en España, por el idioma, las costumbres, horarios, etc.

P.: Ahora te has hecho amiguete de Ricardo Cobos, otro de los tuyos y de los nuestros (se hizo Roma Santiago hace un año y unos meses y también le entrevistamos). Podíais montar una asociación, club o similar de romeros a Santiago. Ahí lo dejo…

Y.P.: No era mala idea. De momento me conformo con ayudar a quienes se plantean hacer ese camino como Ricardo me ofreció la valiosa información de su experiencia.

Ah, Yon se sigue dedicando a alegrar la vida al personal en su coctelería de Lasarte (Gipuzkoa), Patricio Pub. Por si os apetece charlar con él sobre el Camino y la vida frente a un gintonic peregrino.