Aquí os ofrecemos una descripción de los distintos tipos de albergues que te puedes encontrar en los Caminos de Santiago. Es muy importante que quede claro que se mezclan principalmente tres conceptos: la propiedad, la gestión y el pago por la pernoctación. En base a ellos se suceden todas las combinaciones posibles.

Según la titularidad tenemos los siguientes tipos de albergues:

– Privados, propiedad de alguna administración (ayuntamientos o comunidades autónomas autónomas), alguna institución sin ánimo de lucro es la propietaria (principalmente asociaciones de amigos del Camino de Santiago) y la Iglesia católica como dueña del inmueble.

– La gestión presenta las mismas variantes: cualquier albergue puede ser gestionado por una persona o una empresa, una administración, una organización sin ánimo de lucro o la iglesia católica.

– Por último, nos pueden cobrar un precio definido por dormir en un albergue o ser de donativo. Qué gran momento para recordarnos todos la definición de donativo según la RAE:  «Dádiva, regalo, cesión, especialmente para fines benéficos o humanitarios». O lo que es lo mismo, ninguna cantidad de pago obligatorio por muy pequeña que sea puede llamarse donativo. Todo esto de donativo voluntario: 5 euros o similar, es un precio como una catedral en el Camino de Santiago.

En cuanto al precio también podríamos agrupar a los albergues aunque más difusamente entre los que cobran un precio acorde a lo que los peregrinos suelen buscar (pongamos de 5 a 10-12 euros) y los que por estar en una ciudad o en una localidad con inmuebles más caros o en una zona turística, presentan precios más elevados lo que no quita para que puedan ser interesantes para los peregrinos de mayor poder aquisitivo que buscan mayores comodidades o una buena ubicación.

Y obviamente existen otras opciones para dormir en el Camino. Algunas más cómodas al no tener que compartir habitación, como los hoteles, pensiones o casas rurales y otras sumamente austeras como es hacerlo en un cobertizo, un pajar, el pórtico de una iglesia o a la intemperie como tantos pereginos en la historia del Camino (en una playa o un prado).