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Nájera ha protagonizado la historia de varios de los reinos que han conformado España. Os resumimos diez siglos de vida de una localidad que ha marcado como pocas lo que hoy es nuestro país:

Fue Reino de Nájera en el siglo X cuando se convirtió en una de las localidades más deseadas por su estratégica ubicación. Posteriormente tuvo el nombre de Reino de Nájera-Pamplona (precursor del Reino de Navarra) hasta la llegada del rey Sancho III, su gran impulsor. Éste, le otorgó fuero propio y dicho texto se convirtió en la base de la legislación foral navarra y origen del derecho nacional. Este mismo rey impulsó en el siglo XI la peregrinación jacobea creando hospitales y convirtiendo a Nájera en una de las localidades de referencia de la ruta a Santiago. A la muerte de Sancho III, Nájera se convierte en cuna de los reinos de Castilla, Aragón y Navarra al repartir entre sus hijos dichos territorios. Uno de sus vástagos, García Sánchez III, conocido como el de Nájera, fundó el monasterio de Santa María La Real que fue sede espiscopal. Las obras fueron culminadas por Sancho IV, celebrándose en el monasterio el concilio que sustituyó el rito mozárabe por el romano. Las luchas por el poder entre los descendientes de Sancho III, terminan integrando a Nájera en el reino de Castilla, sin perder por ello peso político. Fernando III, el Santo, es coronado allí y la localidad protagoniza una de las batallas más sangrientas de Pedro I, el cruel. De hecho buena parte de su apodo se lo ganó esos días en Nájera. Juan II de Castilla honra a Nájera con el título de ciudad en 1438 y los Reyes Católicos con el título de Duque de Nájera en 1482. En septiembre de 1520 se produjo una sublevación contra el señor de la ciudad, el Duque Antonio Manrique de Lara, controlada con pocas víctimas mortales y muchos daños materiales. Nájera recibió varias visitas de Carlos I, el emperador y fue tomada por las tropas francesas que saquearon la ciudad, principalmente su monasterio, durante la Guerra de la Independencia. En nuestros días, los najerinos disfrutan con calma y sosiego de su placentera ciudad, famosa por las numerosas fábricas de muebles. Chinpón.