A Yon nos lo encontramos en su día en el albergue parroquial de Grañón, el de por casi todos conocidos, el fetén. Iba él de peregrino y un servidor disfrazado de hospitalero. Hubo flechazo a primera vista; entendimiento. Hablábamos el mismo lenguaje peregrino, el del respeto, los valores, el disfrute del Camino. Y ya me quedé con la copla de que tenía una grandísima ilusión por hacer el Camino desde Roma a Santiago. De eso hace unos diez años y ahora se ha puesto a ello. Le hemos pillado ya con un buen tramo de la Vía Francígena realizado. En Levanto, cerca de la bellísima Cinque Terre, en la llamada Via de la Costa. El destino, su cuerpo o quien corresponda le ha obligado a parar tras algo más de dos semanas de peregrinación. También podemos llamarlo tendinitis.

Pilgrino: ¿Qué le ha pasado a ese cuerpo gipuzcoano serrano?

Yon Pavón: Una tendinitis en el soleo me impide peregrinar con normalidad. Llevo tres días caminando pocos kilómetros, unos 10, y poniéndome en manos de varios fisioterapeutas que además de ser sumamente generosos e implicados me han hecho ver las estrellas con sus masajes. Es lo que hay, solo me queda aceptar y tener paciencia y confianza.

P.: Lo dicho, a vivir el momento y a confiar. ¿Qué nos cuentas de la Vía de la Costa, que va desde la Toscana hasta la frontera italofrancesa?

Y.P.: Ningún problema. Perfectamente señalizado, con fuentes de agua y de una forma u otra hay donde dormir a precios razonables. A veces hay que ponerse modo Fran de la jungla retirando matorrales y zarzas. Eso sí, un rompepiernas del copón. Mucho desnivel acumulado.

P.: ¿Qué opciones para pernoctar te estás encontrando?

Y.P.: Lo que estoy haciendo es preguntar en las oficinas de turismo pero dejando claro que soy peregrino. Les muestro la credencial y les insisto en que algo apropiado de precio. Hay que dejárselo muy claro, dárselo mascadito, sino no se ponen en situación. Así aparece siempre algún albergue, pensión barata o vivienda particular de las que aparecen en airbnb. Solo en San Giminiano (Vía Francígena) tuve problemas para encontrar donde dormir al ser un destino muy turístico. Tuve que caminar algunos kilómetros más.

P.: ¿También has tenido la suerte de ser alojado por gente extraordinaria, no?

Y.P.: Así es. Le pregunté a un chaval en bici por el Camino y resultó ser de Pamplona. Me insistió en que cuando llegara a Lucca no dejara de ir a la casa de sus padres a dormir y cenar. Les contacté y no pudo ser más agradable y emotiva aquella jornada. Una familia encantadora (ambos médicos) que me acogieron con grandísima generosidad. Yo les conté toda mi experiencia en el Camino ya que tenían ilusión por hacerlo y ellos me ofrecieron una cama y una cena maravillosas. Incluso el hijo me acompañó al día siguiente para conocer unas horas la experiencia de la peregrinación.

P.: ¿Qué tal la señalización?

Y.P.: Bien aunque hay que concentrarse para ver con el rabillo del ojo las señales en dirección a Roma. Algún alma caritativa ha marcado flechas en direccion a Canterbury que obviamente han desaparecido al abandonar la VF. La otra estrategia evidente es ir en dirección a los peregrinos que van a Roma.

P.: Me decías que ojito con los campos de avellanos que parecen un laberinto trampa.

Y.P.: Al ser, además de preciosos, todos iguales y a la misma distancia colocados los avellanos, desaparecen las referencias y es muy fácil desubicarse. Hay que tirar de google maps a la mínima e intentar no perder el Camino.

P.: ¿Qué tal la comida? ¿Empiezan los restaurantes a ofrecer menús del peregrino honestos, no?

Y.P.: Así es. Por 12 a 15 euros muchos restaurantes te ofrecen dos platos y postre. Con agua, eso sí. No va incluida ninguna otra bebida. También la consabida pizza siempre es una opción por 5-8 euros.

P.: ¿Te has encontrado más muestras de generosidad además de la familia navarrica, no?

Y.P.: Sí, por ejemplo 5 km antes de Viterbo en dirección a Roma hay unas termas a las que dejan acceder gratuitamente a los peregrinos. De hecho te animan a entrar. Solo te cobran 20 céntimos por la ducha.

P.: ¿Alguna última consideración?

Y.P.: Que no es tan complicado como parece ir de Roma a Santiago. Si vas bien de piernas, tiempo y unos 30-40 euros al día de presupuesto mínimo, es más que viable. Y que muchas gracias a Ricardo Cobos, de Roma a Santiago; un Camino de pan y chocolate por explicarme su camino y ofrecerme su ayuda desinteresada. También a vosotros por el excelente artículo publicado en su día Donde Dormir Vía Francígena. Me ha resultado sumamente útil en el desglose de las etapas así como de lo vivido en vuestro caso en la VF. También he utilizado vuestra sección Donde Dormir Vía Francígena para reservar en los distintos albergues, pensiones u hoteles.

El Camino de Yon no ha hecho más que empezar (lo hizo en el emotivo vuelo de Santander a Roma en el que pudo comprobar perfectamente por donde iba a caminar durante tres meses). La vida plena en su ruta desde Roma a Santiago le ha mostrado la generosidad de mucha gente, un baño en unas piscinas naturales como no había disfrutado igual cada poro de su piel o recorrer el pueblo más bonito que dice haber visto, Viterbo. Y así todos los días de su vida peregrina.

Ah, a Yon Pavón le podéis encontrar en Patricio Pub en Lasarte-Oria, en Gipuzkoa, junto a San Sebastián. Es uno de los mejores cocteleros guipuzcoanos. No es mal plan que os prepare un señor gintonic y charlar con él sobre el Camino en su establecimiento.