Una de las virtudes de Rosa es que funciona y habla con el corazón y por tanto sin miedo. Tenemos esa suerte porque el año que viene su albergue cumplirá 15 años y tiene la autoridad suficiente para explicarnos con criterio, sin eufemismos, ni rodeos los problemas que ella ve en el Camino. Montó el primer albergue privado de los más de 800 kilómetros del Camino del Norte y ha recibido a más de 30.000 peregrinos en él. Por encima de otras circunstancias, nos cuenta que lo hizo como un acto de amor y de la misma manera sigue entregándose a pesar de ciertas dificultades.

Pilgrino: Rosa, como es eso de que es muy fácil tener a la gente contenta:

Rosa Arruti: Basta con decirles a todo que sí, pero eso no puede ser porque debe haber normas. También en el Camino y en los albergues y parece que últimamente a algunos les cuesta cumplirlas. En cualquier caso, estamos aquí (como hospitaleros) para entregarnos a los peregrinos, por eso mismo está bien que haya un equilibrio y seamos respetados.

Pilgrino: Luego pasa lo que pasa, que el albergue de Donosti no abrirá el año que viene porque sus gestores (la Asociación de amigos del Camino de Gipuzkoa) llevan años padeciendo el comportamiento de algunos peregrinos (exigencias improcedentes, quejas continuadas, incumplimiento de normas básicas).

Rosa Arruti: Fernando Imaz (presidente de la Asociación) y el resto de hospitaleros voluntarios llevan décadas acogiendo a los peregrinos y en los últimos años han visto un cambio radical. Hasta hace solo 5 años era muy extraño un comportamiento improcedente de algún peregrino y ahora (sobre todo en Semana Santa y verano) no tanto. Es triste de por sí, hasta el punto de que para Imaz y sus compañeros es una situación inabordable porque para ellos es impensable que un peregrino pueda dar problemas.

Pilgrino: Se están perdiendo también los momentos de convivencia.

Rosa Arruti: Así es. Antes era raro el día en el que tras la cena y de forma espontánea los peregrinos no charlaran de lo divino y lo humano e incluso se sinceraran sobre asuntos existencia o las motivaciones que les habían llevado a hacer el Camino.

Pilgrino: menos mal que te tienen a tí para “colocarles” en el Camino, je je.

Rosa Arruti: Sí todos los días tras la cena les planteo que el Camino es un viaje interior, una experiencia vital, algo más que disfrutar de las playas del Cantábrico o ir de pinchos. Les veo andar unos días por el Camino del Norte, pero no hacerlo. No tienen la prioridad de hacer el Camino, disfrutan de todas las bondades de los lugares por donde pasan y caminan un rato, pero como una obligación o una carga y sin reflexionar sobre el sentido de tu viaje a o hacia Santiago.

Pilgrino: Al final va a resultar que sigue teniendo sentido recibir a peregrinos en tu casa.

Rosa Arruti: Pues sí, salvo excepciones propias de verano, la mayoría de los peregrinos son respetuosos aunque son pocos los que hacen el Camino, más bien caminan unas horas. Además siempre hay que tener presente que pese a las dificultades, nadie nos manda estar aquí. Si algún día la situación nos supera, nos apartamos y no pasa nada. Yo, de momento, sigo.