Os explicamos qué documentación necesitas para hacer el Camino de Santiago.

Solo hace falta dos documentos para hacer el Camino de Santiago, la credencial de peregrinos y un documento identificativo (DNI o pasaporte). Existe un tercero que es el certificado acreditativo de haber hecho el Camino, la «Compostela» (nunca la compostelana que sería el gentilicio en femenino para las nacidas en la capital gallega). Para obtener este certificado hay que rellenar un formulario (en la oficina de atención al peregrino en Santiago) en el que reconoces haber peregrinado con un sentido cristiano o espiritual. Este asunto ha provocado alguna controversia, pero hay que asumir que la «Compostela» la expende la Catedral de Santiago y no deja de ser un certificado religioso.

Del DNI o pasaporte no creo que haya mucho que comentar. Principalmente que lo vas a necesitar todos los días porque te lo van a pedir en todos (así debería ser) los albergues (de peregrinos o turísticos, públicos o privados), pensiones, hoteles o casas rurales para acreditar tu identidad. Por otro lado, todos sabemos de la obligación y conveniencia de ir debidamente documentado.

La credencial es el documento que acredita nuestra condición de peregrinos/as. Se puede obtener en asociaciones de amigos del Camino de todo el planeta, en obispados y en algunos albergues, pero es conviniente salir de casa con ella para no tener que buscarla en tu punto de partida y que no haya manera de encontrarla.

Existen dos tipos de credenciales: la llamémosla oficial, expedida por la Catedral de Santiago y las que pueden ofrecer todo tipo de asociaciones o particulares vinculados al Camino. En teoría, solo la oficial permite obtener al llegar a Santiago, la «Compostela». Durante muchos años, la Catedral de Santiago ha advertido que solo entregarán dicho certificado acreditativo a quien haya utilizado sus propias credenciales pero creemos que están haciendo la vista gorda con el asunto. En cualquier caso, recomendamos utilizar las llamadas credenciales oficiales para que no haya problemas.

La credencial de la Catedral de Santiago (las otras tienen infinidad de variantes pues no dejan de ser diseños propios) consta de varias partes:

La portada en la que se reconoce que es una credencial del peregrino junto a dos lemas propios de la peregrinación a Santiago.

La primera hoja en la que se rellenan los datos personales del portador.

La segunda hoja en la que se explica el sentido de la credencial.

El resto de hoja de la parte delantera de la credencial está dividida en varias páginas en las que sellaremos utilizando los sellos de los establecimientos (principalmente albergues, hoteles o pensiones, pero también bares y demás comercios, así como en algunas iglesias y catedrales). Esta es la parte sustancial de la credencial. El ir sellando nos permite demostrar que estamos peregrinando en dirección a Santiago. Para obtener la «Compostela» hemos de caminar 100 km o más o al menos 200 si vamos en bicicleta o a caballo y para demostrarlo, habremos de sellar dos veces en esos últimos 100 km andando 0 200 en bici. Más atrás bastaría con un sello al día.  Otro asunto es la obsesión de más de uno con sellar para que parezca que venimos de muy lejos. Sellar dos o tres veces al día, incluso una antes de aproximarnos a Santiago nos parece suficiente.

En la parte trasera de la credencial encontraremos la oración del peregrino y la bendición del peregrino. Posteriormente varios mapas de Europa y la península Ibérica con los muchos caminos que existen en dirección a Santiago.

Y así «funciona» una credencial de peregrinos. Si tienes alguna duda al respecto, no dejes de plantearla en nuestro perfil de facebook.

Os mostramos otro tipo de credenciales junto a la del Camino de Santiago, las que hemos utilizado para caminar en el Kumano Kodo japonés y en la Via Francigena italiana para llegar a Roma.