Por si alguno no se ha enterado: resulta que ahora tenemos un nuevo Camino por el mar Cantábrico. Un grupo de submarinistas ha colocado algunos mojones en el fondo marino y plantean la posibilidad ¿absurda? de llegar desde Francia hasta Santiago por el mar hasta la provincia de Lugo y posteriormente andando. No se sabe si disfrazados de submarinistas como hicieron nuestros amigos en Santiago o con ropa apropiada de peregrino. Muy bien no se debe caminar con aletas, así que suponemos que limitarán la escena friki al numerito (vestidos de submarinistas en plena Plaza del Obradoiro) que han montado con su propuesta. Para que no faltase de nada, al circo se han apuntado todos los medios de comunicación que han querido (La Sexta, El Correo) y políticos de diversa condición entre quienes no podía faltar el Rey de las Anchoas, alias Miguel Ángel Revilla.

Ya hemos mostrado nuestra contrariedad con la descabellada propuesta pero hemos preguntado a uno de los personajes del Camino que más admiramos quienes llevamos años y kilómetros en el Camino, así como trato con muuuchos peregrinos, Alex González Flores, conocido también como Alex Camino, ex propietario del Albergue de Bodenaya en el Camino Primitivo y del Albergue de Caborredondo en el Camino del Norte.

Ya os adelanto que a Alex, el Camino para submarinistas también le parece una falta de respeto.

 

Pilgrino: ¿Qué te parece Alex esta iniciativa de un Camino para submarinistas?

Alex Camino: Me parece una iniciativa más como tantas que hay que buscan más hacerse la foto que otra cosa. No tiene ningún sentido una ruta de peregrinación como esta submarina si no es el de llamar la atención. Hemos llegado a un punto en el que todo vale con tal de un minuto de gloria a costa del Camino de Santiago. ¿Qué será lo siguiente? ¿Los mineros haciendo un túnel desde una montaña lejana y que ese túnel termine en la misma Plaza del Obradoiro y que los peregrinos salgan allí cual Steve McQueen en Evasión o victoria? Me parece una violación más a los valores que nos ofrece el Camino de Santiago. Y me temo que no será la última. El Xacobeo 2021 está muy cerca.

P.: ¿No es bastante frívolo plantarlo como un Camino real sabiendo que no lo es?

A. C.: Lo plantean como Camino de Santiago cuando no lo es, pero es lo que vende. La marca Camino de Santiago está al alza en su visión turística, es por eso por lo que vende. Y yo no digo que esté mal. Algo de turístico tiene, pero también de espiritualidad, de compañerismo. Nuestra generación tuvo la suerte de encontrarse un Camino sacado de la oscuridad y el silencio, entre otros o sobre todo por Don Elias Valiña y sus discípulos y tenemos la enorme responsabilidad de cuidar de ese legado para que las próximas generaciones se encuentren ese Camino con esos valores.

P.: ¿No ves demasiadas iniciativas de este tipo que buscan más el lucimiento que otra cosa?

A. C.: Se acerca el año santo del 2021. Me temo que esto es solo el principio. Mucha gente piensa que estas iniciativas están bien, que cada uno haga el Camino como quiera. Y hay muchísima gente muy crítica con esto. Si no se ponen unos límites o los que los tienen que poner están más pendientes de números y estadísticas que de la parte espiritual y romántica que tiene el Camino, no sé donde vamos a llegar.

P.: Gracias Alex. Que no cunda pánico; todavía hay vida inteligente y espiritual en el Camino si acertamos con la época y el Camino elegido.

A.C.: Espero que así sea mucho tiempo. Que no degenere más y podamos seguir disfrutando del Camino.

En verdad la propuesta está destinada a concienciarnos sobre el medio ambiente y la limpieza de los mares, pero no hacía falta engañar planteando un Camino que no lo es, ni por viable, ni por respetuoso. Su componente de lucimiento personal tampoco ha faltado. El Camino de Santiago se está convirtiendo en el coladero de todas las propuestas egocéntricas, supuestamente altruistas e irrespetuosas con la ruta. Es lo que toca, habrá que seguir disfrutándolo a pesar de ello.